Desde hace algunos años la Comisión Nacional de Agua (Conagua) realiza cortes del 100% en el suministro de agua por lo menos 2 veces al año, debido a los trabajos recurrentes de mantenimiento del Sistema Cutzamala, sistema hídrico de almacenamiento, conducción, potabilización y distribución de agua dulce para la población e industria de la Ciudad de México y el Estado de México, desde hace más de 35 años.

 

Del 31 de octubre al 3 de noviembre se vivirá el primer corte de agua en casi todo el Valle de México, debido a la interconexión y seccionamiento de distintos tramos. Y es que el Sistema Cutzamala bombea agua desde una altura de 1,600 metros sobre el nivel del mar hasta 2,702 msnm. Dicha planta funciona con motores y equipo de bombeo de gran capacidad que requiere mantenimiento.

 

Este año se verán afectadas 13 alcaldías de la CDMX (Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc, Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Benito Juárez, Coyoacán, Cuajimalpa, Iztacalco, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Tláhuac, Tlalpan y Venustiano Carranza) y 13 municipios del Edoméx (Toluca, Metepec, Huixquilucan, Cuautitlán Izcalli, Ecatepec, Naucalpan, Tlalnepantla, Tultitlán, Coacalco, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, Cuautitlán de Romero Rubio y La Paz).

 

Y aunque en la planicie metropolitana llueve casi todo el año, el Valle de México no cuenta con capacidad para reciclar aguas negras ni para recolectar agua de lluvia, por lo que se ve obligada a expulsar los más de 700 mil millones de litros de aguas residuales y de lluvia por grandes desagües como el Gran Canal. Cuando cortan el suministro de agua no se tiene otra alternativa que las siempre insuficientes pipas.  Este fin de semana el Sistema de Agua en la Ciudad de México (Sacmex) dispondrá de sólo 530 pipas, cada una atenderá a siete mil 267 personas en promedio.

 

Según el portal agua.org.mx, México recibe al año alrededor de 1,489 millones de metros cúbicos de agua en forma de precipitación, de los cuales el 67% cae entre junio y septiembre; tan solo el 8% de toda esa agua se recupera con sistemas de captación de agua pluvial. Y aunque el corte de agua que se sufrirá en estos días se debe al mantenimiento del sistema, la raíz del problema está justamente en desperdiciar de manera casi total el agua que se recibe de manera gratuita a través de la lluvia y caer en la necesidad de importarla de otros estados.

 

La gran mancha urbana ha acabado casi en su totalidad con los lagos originales y ha mermado los acuíferos subterráneos: ahora un valle donde antes hubo agua en abundancia tiene que importar miles de millones de litros de otros lugares. La capital del país importa casi el 40 por ciento de su agua de fuentes remotas y desperdicia más del 40 por ciento del agua que corre a lo largo de sus casi 12.000 kilómetros de tuberías debido a robo y fugas. Y el mayor problema es que la protección del agua es de los temas más difíciles de administrar debido a la gran cantidad de instancias de las que depende. Además, posee un bajo nivel de importancia política ya que es mucho más rentable privatizar el agua potable y suministrar pipas sólo a quien pueda pagarlas que garantizar el derecho humano de acceso al agua de manera justa e igualitaria.    

 

La seguridad hídrica en nuestra ciudad no está garantizada, y aunque ésta ha sido la realidad de más del 30% de los habitantes de la CDMX desde hace años, la crisis del agua comienza a llegar a las delegaciones con mayor poder adquisitivo. El panorama luce complicado durante estos días de corte en el suministro, y se prevé que será aún más desalentador cuando los efectos negativos se den en todo el Valle de México debido a las consecuencias de la construcción del NAIM, al entubamiento de ríos y por supuesto al cambio climático.

 

Desafortunadamente el cambio climático no es algo que la gente percibe fácilmente. En palabras de Arnoldo Kramer, director de la oficina de Resiliencia de la Ciudad de México: “El cambio climático se ha convertido en la amenaza a largo plazo más grande para el futuro de la ciudad. Y esto es porque está vinculado al agua, la salud, la contaminación del aire, la interrupción del tránsito a causa de inundaciones y la vulnerabilidad de la vivienda por derrumbes; lo cual quiere decir que no podemos empezar a atender ninguno de los problemas reales de la ciudad sin hacer frente a la cuestión climática”.

 

Los efectos del cambio climático exponen las vulnerabilidades de las ciudades: escasez de agua, sobrepoblación, etcétera.  Según la Universidad de Columbia este es el primer siglo urbano en la historia de la humanidad que hay más gente viviendo en ciudades que nunca, y se predice que tres cuartas partes de la población mundial serán urbanas para 2050. Para entonces, según otro estudio, habrá más de 700 millones de refugiados climáticos, fenómeno que comenzamos a vivir hoy con la llegada de la caravana migrante hondureña de 5 mil personas a la CDMX.  

 

Tenemos frente a nosotros uno de los retos más difíciles de solucionar en nuestra ciudad. Por una parte, no tenemos la infraestructura para reciclar los millones de litros de agua de lluvia que caen a lo largo del año, ni los antiguos bosques que permitían su purificación y almacenamiento en los mantos freáticos. Por otra, se avecinan cambios en el comportamiento climático que provocarán lluvias más fuertes y espontáneas, las cuales manifestarán inundaciones de aguas negras más constantes, mientras que el agua para consumo será más escasa y costosa. Sin considerar que además, introducir estas aguas al drenaje para su evacuación implica contaminarlas con químicos tóxicos industriales y desechos humanos, entre otros.

 

Existen iniciativas como Isla Urbana, grupo interdisciplinario de diseñadores, urbanistas, ingenieros, antropólogos y artistas dedicados a demostrar la viabilidad de la captación de lluvia en México. Con la campaña #CaptaLaLluvia promueven, difunden y educan sobre la sostenibilidad del agua. De esta manera se puede obtener agua limpia para utilizar en sanitarios, hogar, campo, riego y más.

 

En SistemaEco, creemos que el cambio está en nuestras manos. #HazEco