Alemania ha demostrado que el desarrollo sustentable no es una utopía. Sus planes de desarrollo sostenible funcionan porque han logrado involucrar a la ciudadanía, gobierno, empresas y organizaciones no gubernamentales en un proceso que implica disciplina y mucha responsabilidad. Todos han sido testigos de los beneficios que trae consigo el equilibrio entre sociedad, economía y naturaleza. De hecho, en la más reciente conferencia de las Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP23), Alemania se comprometió a seguir impulsando los objetivos del Acuerdo de París (2016).

Por ejemplo, el ‘Plan de Acción Climático 2050’ que propone reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de un 80 a un 95% para el 2050. Para alcanzar este objetivo el gobierno teutón fijó metas intermedias aún más ambiciosas: Alemania debería ser limpia al 100% para el 2030 y lograr el objetivo de no aumentar la temperatura más de 1.5°; por ello se comprometieron a reducir el uso de combustibles fósiles en un 40% e impulsar la industria de la energía solar y eólica. Cabe destacar que en este país las instituciones políticas trabajan de la mano con la sociedad civil.

El país germano lidera con un 19% la exportación de tecnología medioambiental a nivel mundial, con una inversión de 35 mil millones de dólares al año. De hecho la Sociedad Alemana de Cooperación Internacional (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit, GIZ) organiza un programa de intercambio entre países con áreas de oportunidad en el tema de la sustentabilidad, entre ellos México.

Desde 1997 la GIZ asesora al gobierno mexicano por encargo del gobierno federal alemán, su finalidad: satisfacer las necesidades del presente sin comprometer a las futuras generaciones; actualmente trabajan en México más de 160 colaboradores alemanes. Tanto México como Alemania pertenecen a los diez países en el mundo que producen mayor cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero, ambos se han fijado metas ambiciosas y sus políticas para lograrlo se perciben como pioneras dentro de sus regiones.

De hecho, Alemania ya cuenta con logros y experiencia en el diseño e implementación de viviendas sostenibles. El sector de la vivienda es el responsable del 32% de las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial. Por lo que las políticas del programa alemán dirigidas a promover energías renovables son un ejemplo no sólo para México sino para todo el mundo.

En 2016 el embajador de Alemania en México, Viktor Eibling, aseguró que México es uno de los mejores países para invertir de América Latina, por encima de Brasil. El diplomático resaltó que durante la actual administración federal se han invertido 15 mil millones de dólares por parte de mil 700 empresas y organizaciones alemanas en México. El rubro de la economía verde no ha sido la excepción, ambos países se han consolidado como socios importantes en los sectores de la protección ambiental, las energías renovables y la lucha contra el cambio climático.

Tanto el país germano como el país azteca se encuentran a la vanguardia de la lucha contra los efectos del cambio climático. En este contexto, el gobierno mexicano se ha fijado para el año 2050 el ambicioso objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a la mitad con respecto al año 2000. Lograrlo no será fácil, pero con la colaboración bilateral de ambos gobiernos es posible. Alemania ha apostado por algo que en nuestro país aún no acaba de germinar: la educación ambiental.

La Cumbre de París realizada en 2016 representó un parteaguas en la agenda mundial de mitigación del cambio climático. En ésta se estableció darle especial seguimiento al Índice de Preparación Para el Cambio que comprende los siguientes rubros:

  • Eficiencia energética. Energía renovable.
  • Carbono y cambio climático.
  • Innovación verde.
  • Energía y combustibles renovables.
  • Construcciones verdes.
  • Vehículos verdes.
  • Uso eficiente del agua.
  • Eficiencia de los recursos materiales y gestión de residuos.
  • Control de la contaminación y  protección del ecosistema.

Alemania se suma a otros países como Holanda, Noruega, Suecia o Suiza, que, con acciones y no sólo con discursos han logrado cambios medioambientales muy significativos. En conclusión, el desarrollo sustentable solamente será posible en la medida en que el mundo actual se apoye en los avances tecnológicos, en que los hábitos de consumo de los ciudadanos cambien de manera positiva y disminuyan, y finalmente, en que las estructuras sociales, políticas y económicas se modifiquen. Alemania está facilitando el know-how, no lo perdamos de vista.

Referencias